23.7.06

Musique

El viento persiste en traspasar los límites urbanos impuestos por el odio, se escurre un poco, se permite forzar las barreras monumentales, y al fin, después de la duda, ingresa fríamente, por las ventanas, por bajo una puerta, o el ojo de una cerradura pequeña. El agua de la cadena mal tirada, que llena el estanque del baño y que trata empecinado, de sonar como el goteo rítmico de la lluvia, se pierde, de a poco, se confunde con el sonido imponente del viento, que me llama. Ellos adornan mi noche, el contexto auditivo que me acompaña en ésta, y el inhalar- exhalado, seco, que irrumpe suave, y el lápiz frotando el papel, y la muñeca que desliza mi mano en la misma dirección, izquierda-derecha. Todo tiene sonido posible, más allá de lo estrictamente audible, la vida ruge, y nadie detiene el pulso para oírla en el proceso sonoro, nadie cree que todo está en el pentagrama que forma la música de la tierra, la existente por siempre, desde el silencio hasta el Big Bang, cuando la orquesta se posó en el aire, se transportó en el vacío (como nunca), y la onda fue nota. El viento que no veo, me tienta de nuevo, como lo que creo, siento y percibo. Y no entiendo. No me digiero lo antinatural, comer cosas muertas también mata… Oír muerte, daña los oídos. No quiero chatarra musical de tipo falseada y estrepitosamente digitalizada. No quiero merchandising, ni popularidad momentánea…Eso suena a metales que chocan, como el dinero, y fibras de papel que se frotan en un fajo de billetes verdes. Eso suena a risa sarcástica y a triunfo… La melodía se distorsiona enormemente. Ahí, todo comienza a desafinar. Como nunca lo hará el viento en pleno azote contra la ventana, ni lo harán los vivientes de esta casa, al caminar sobre los suelos de madera, que crujen, no sonará tan desafinado como la música descompuesta, que pútrida de falsedad… Se desvirtúa.
Marti

12.7.06

Lluvia en Santiago

Tridentes entre nubes y pájaros, Estridentes que despiertan los espacios, Húmedos Con gotas puras que ennegrecen, Es temporal que limpia el tiempo, despacio. Y llueve aquí, Por el invierno (y su costumbre) Y allá no será igual, Porque en las cumbres llueve blanco, Para enfriar las montañas que prefieren Ser condenadas a una vida en el fondo De Santiago. Llueve, Entre casas, edificios, mediaguas y calles… Donde habitan los foráneos, Exiliados de sus vidas, Y terrícolas con credencial de humanos, Acá donde se destrozan las rutinas, Con el agua que precipita temprano, Desde la noche a la mañana, Tranquilizando el sueño, despacio. Asimilen, Admitan y contemplen, Las gotas no caen por inercia, Son las nubes que así lo quieren, Para descargarse de lo hinchadas, Y aliviar la pesada carga, Que se acumula desde el verano, Y espera, Que el invierno acoja el agua, Y que como siempre, será mojada (la montaña).
Passive