21.4.07

¿DISCURSOS?

1. Que me sacien los ojos, porque ya los pies no me andan ni a besos, ni a palos. No me andan los pies, y no es un daño físico, es que no me andan y ya. Cuando se me nublen los ojos, ni de dolor, ni del cansancio debido; diré que los pies han muerto de dignidad, pero no hasta entonces, que me limen las uñas, me sequen las lágrimas y me laven los pies; diré que con creces, han muerto de dignidad.
2. Qué alegre, un discurso alegre, chicas, hay que mirar hacia arriba, ver luces por todos lados, y luego recordar que se pisa tierra celeste. Alegre cuando les pregunten las medidas de sus cinturas, cuando los sostenes grandes delaten que no tienen pechos, cuando los chocolates puedan estar en kilos dentro de sus despensas, y se conformen con lechuga desabrida, y probablemente, transgénica. Chicas, pero serán Uds. las bellas, las de revistas y afiches, serán Uds. las que tendrán hombres bellos. Fuerza cuando se les caiga el pelo por desnutrición, son gajes del oficio, pero rico, es la moda.
3. La conocí en un bar, lejos, no sé en qué parte de la cuidad, en verdad no lo recuerdo. Llevaba un vestido escotado por la espalda, una cartera de cuero roja, y llamativo maquillaje. Tacos aguja, y bajo el brazo derecho, un libro. Supuse que sería algo light, algo romántico y propio de prostitutas que sueñan con salir de ese ambiente, aunque sea a través de una novelucha de cuarta. Pero me equivocaba, y en realidad, yo no sabía nada de putas, ellas podían leer perfectamente los ojos de viejos solitarios como yo.

4. Cuando niña pensaba que el amor era ese soplo caliente que uno guarda cuando respira. Al rezar, acumulaba ese calor en la garganta, pensando que quizás sería posible enviar todo ese amor. Entonces, seguía la rutina de oraciones, siempre pendiente de concentrar ese calor, en sentir cómo se disipaba por mis fosas nasales hacia el espacio, como deseo puro de amar fraternalmente. Cuando era princesa, mi habitación era blanca y de ladrillos… hoy es de piedra, mármol, pinturas en dorado y medio barrocas, el suelo se extiende metros y metros, blanco y negro. El pisarlo me hiela la garganta, me petrifica los poros y no puedo cerrar los ojos, siempre un ángel me mira.

8.4.07

EL QUE ESTUVO

··· Se adelanta, los colores son fríos, los aires calientes, la mesa servida. Ella se adelanta. Luego de nada, se sienta a esperar, se le ve desde el fondo, otro la ve desde el fondo, no el que se espera, está claro, no el que se espera. ···Sorbetea la botella, mineral de termas desconocidas, botella uniforme, no hay gracia en le envase, marketing fome, más que fome, y ella, espera, se adelanta, bebe del agua. ···El pelo le cae sobre los ojos, no importa al parecer, el otro la mira igual el otro la mira, no le interesa a ella que espera en la mesa, colores fríos, no le importa. El aire caliente le revuelve el estómago, posa su mano en el vientre, mira hacia abajo, y el otro la observa, enrosca la tapa, mira hacia arriba al lado al otro, suspira relamiéndose de aburrimiento. ···Él se levanta, la mesa al fondo se mueve y le da el paso, él se levanta, se sienta a su lado con delicadeza, le toma la mano, la mira los ojos la miran, ella saca la mano sobre su vientre, la posa en el rostro de él, le dice 2estúpido” le dice, que lo detesta por ser el otro y no el primer deseado, baja la cabeza, él la baja; “perdón” le dice. “No, no hay perdón”, responde ella.El otro se aleja, de apoco se aleja, los colores son fríos, los aires también, la mesa servida, él se aleja de ella, ella bebe mineral, espera a otro, que se va, no se da cuenta que nunca sabrá que llega el que debe ser, que se va el único que estuvo.···