22.5.07

·sangre·propia·

Me gritaron feminista, hombre frustrado, rata… Inmunda como mi cuerpo, porque sangra, de todas formas ser mujer es sangrar. Es limpiar tu cuerpo de tu propia sangre, es limpiar la sangre de otros, los pies de maridos asesinos, o borrachos o poetas. Esa casa era antesala de la Bastilla, de Versalles, de la calle de tierra, tierra fértil como mujer y calle dura como hombre. La calle es hombre… no limpia su sangre propia.

12.5.07

YEMA

Yema: Dícese de lo que perdurará en nuestras congruencias, en nuestras mil y tantas calas caídas, ecualizadas con la boca, pronunciadas en el contagio, en tu partida saboteada, por tu rajazo, por tu lindura teñida y planchada, boca torcida, lengua recompuesta, orejas perforadas y cicatrices muñequeras. Eso fuiste cuando nos conocimos de nuevo, en tu pieza, bajo un olor a algo que no recuerdo, y contagioso, penetrante en los pulmones, en tus vías y en las mías… un mareo, luego otro, una caricia donde dos cuerpos idénticos serían gemelos, y casi siameses. Contagioso, el hecho contagioso de unir corazones en un abrazo con arritmia, que aproxima el músculo rojo con el otro, dentro de ellas las lenguas, dentro de ellas las lenguas y saliva/ más salival sería lo saboteado de rozar los dientes y perforar el esmalte hasta la médula del hueso/ que se nos pudra por ser dos personas que huelen y caen. Para siempre, serenamente siempre veloces lentas lenguas, veloces y audaces corazones nublados en tu noche, así son los reencuentros en la 2ª partida, en la vez que te conocí de nuevo/ 2ª partida, cala caída. Tu pieza blanca, un rock a algo en la tele, el tocadiscos con alguien fundido por el sol, yo te recuerdo raída, un vestido de no sé dónde… un cubrecamas blanco con manchas de té, y yo, un uslero con sonrisa a ají, te traía una hoja de canelo, seca, con gusanos secos, fósil de mí, ay de los contagios ay de los contagios de picantería, mi regalo es menos que sangre y más que regla hambrienta de endometrio: “En ella nos dispersamos para siempre”, nos fosilizamos el cuerpo que no viene, en ella mi ají de sonrisa es un ajo para abajo, es un sulfuriento rencor literario. Y yo, que te traigo un capullo de nada, una flor de mosquito, un fertilizante de guitarras… Yo que nada he puesto en tu rosado que deshilachas, ándate a la mierda y llámame cuando vuelvas, y si me encuentras en tu músculo rojo, muérdeme de una y porfa, escúpeme en un balde, llénalo de sangre, cúbrelo con tierra, y luego de eso…Sé en parte, esa niña que se derrite como mantequilla, de rodillas, vacilando en la noche, con olor a sativa como quien huele a romero o a vainilla.

2.5.07

el·perfil·de·las·cosas

El perfil de las cosas no oscuro, no opaco, no insípido. Parieron mi cuerpo y no caí de pie no caí jamás como hoy. Un ritmo iletrado sacudió los míos propios/ los únicos pálpitos no de corazones no de amores no de locuras. Pálpitos de músicas que me viajaban/ en una plaza me corrompían/ en un cuaderno me rotulaban/ en mi cama junto a ella.

Sueños desvergonzados: - Despellejaba a mi padre - Envidiaba a mi hermano. - Paría a mi madre/ por los ojos. Sueños bizarros: - Me acostaba con hip hop - Degollaba a la poesía - Escribía sobre mí mismo mi yo mi droga mi letra- no letra- mi cabeza sin cuerpo/ sin Dios. Tantas veces me dijeron que debía leer para sentir, que ni lo humano lo sentía en los ojos, no lo humano en la piel, no lo humano en la boca/ lo humano en las letras y en ella/ en ese amor que se suspendía a metros de mí/ como un halo/ como un rosado intenso. Contra este código que nos aliaba en el mismo lugar.

Yo la miraba yo la… miraba yo la… tanto la amaba, tantas veces me dijeron que debía leer para sentir, que no noté que sin la no- carne, la carne no era lo que debía, ella se suspendía como un halo rosado/ ella no era prosa, era verso en boca/ era vicio/era horror como tanta panacea en líneas de polvo blanco, tanta letra quemada para no decirte lo que no quería, que ni yo/ te maté esa vez ni yo te besé el cuerpo, ni fui quien te escribía. Quien te mataba, ¡ella! Yo no nací de pie/ no nací/ de pie no nací de pie no naciste nunca ni nací yo de perfil nacimos. Nacimos al vernos, nací por tu piel cuando nos vimos, naciste por mi verso, como verborrea, como término de mis límites, como perfil de halo rosado.