12.6.10

iv.



Yo le miro a usted,


¿sabe?


y con los ojos trenzo su efluvio negro.


De las manos suyas brota el oro,


brilla ahí,


bajo sus piernas,


y hierve,


duele y hiere,


¿sabe?


le trenzaría a usted las manos y no


el pelo,


para no llagarse los dedos de tocar lo


que quema,


porque es oro, mamai,


y lo tragamos caliente


e invocamos al Sol.

3 comentarios:

Silvio Valderrama dijo...

está bueno..
boliviánico, maqueiriánico, pachamámico.

prettyalmi dijo...

yo también invoco, pero otras cosas. La vida sureña es más deprers.

Florencia. dijo...

Aaaaaaaaaaaaaaaaaah. Un gran ah, infinito ah. Lloroso ah.