Si tras los pechos no hay cuerpo, si paladares cubren tu manto,
Si el cuero al cinto se agrieta a tu tiempo agrio.
Si la sangre se sala / al ojo mojado del revólver, devuélveme entonces/ el vómito y las carnes, que Dios se cansó de buscar.
Entonces los buscaré yo para sacarte la patria como madre,
y en ti partir el puño del vientre, del tuyo/ el vuestro, señor,
que si rasguñas tus pechos,
y detrás de ellos no hay seno,
que Dios se apiade de buscarte entre los santos.
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