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10.7.10

.flash

Tengo la vaga y, a ratos, certera sensación de que las cosas quieren decirme algo. Pero las cosas no hablan, ¿no?, las cosas se mueren inertes así como nacen. Entonces, me pregunto una vez más, si es que la carne mía no está igual de muerta. Pero luego recuerdo que si está viva, que me late a veces, que la siento latir con ese pulso feroz que carcome los ritmos. 
Miro afuera, extrínsecamente, como esperando que lo que se desprenda de mis ojos no sea yo, si no otra cosa, un sino más triste o más puro que mis capacidades de vislumbrar lo que deviene. Todo esto lo digo, sin embargo, con la esperanza secreta de que cuando despierte una mañana, los sueños los pueda recordar y revivir, quizás... porque últimamente me gusta enormemente soñar, y anhelo seguir haciéndolo y me retuerzo cuando siento que la conciencia vuelve a mí, cuando poco a poco los elementos del entorno se apoderan de mi mente, y el resto se escapa, se diluye con una velocidad alarmante entre la nebulosa que, hasta entonces, era toda nitidez y toda claridad argumental.
Una lástima.
Quiero volver a soñar con el infierno, como antes. Pero no más incestos. Incendios sí, quizás muertes, dientes. Volver a sentir los dientes sueltos en mi boca, o los pedazos de éstos, desprendidos por completo, rebotando adentro contra el paladar, picándome la lengua, sangrándome, doliéndome enteros. 
Quiero volver a preguntarme, pienso. Pero sólo lo pienso unos instantes antes de volver a querer más que razonar. La razón se ha vuelto un estorbo últimamente. Bueno, siempre lo ha sido.

27.2.09

¿?

ii. lo llamo lento para no alumbrar como siempre las cosas, levanto tras todo y trastorno lo no tocado, porque a tientas los sesos tanteo, tanto toco que no respondo me llamo lento para no alumbrar y no me oigo si no me veo. iii. tomados los limbos de sus círculos hablados, los muere o los oye, para saberse en cráneo entero.

11.3.07

Ψ

- Nos tenemos,

de todas formas blindamos corazones, ojos,

pulmones,

y plumas de pájaros viajeros.

Órganos vitales, secundarios y en algunos

casos,

prescindibles como los dientes.

Esperar,

esperar,

que lleguen más como el segundo, el

tercero.

Como ese cuarto que te espera a ti,

Que es el mismo yo siendo esperado.

- Tenemos todo lo que hay que tener,

tanto como para soportar una tortícolis,

como a un parlante reventando, en los tímpanos

quebrándose de ondas.

Chamuscarse, y no aquejar los sentidos.

Tenemos de todo lo que se puede tener

Para decir que se tiene,

Y más que materia,

Una sustancia imperceptible.

- Qué hay de la muerte

para ser todo esto, hay y no,

agua subiendo y bajando,

cascadas arriba y abajo,

retrocediendo la visión gravitatorio-lógica,

la muerte up and dawn,

con guadaña- paloma,

con la misma,

con el arma complementada.

Así sea, rogar,

no hay de qué temer.

- Quiero a mi cuarto,

espera,

estación de trenes abandonada,

fantasmal- olvidadiza.

Allí, donde rueden bolas de paja,

allí, un fardo de hombre,

tal como la muerte

bajar y subir la mirada,

no ver en esto, (yo) nada.

Ver,

ser,

sentir como las sombras,

un hielo que se oscurece para reírse

en silencio.

- La muerte en la niñez,

olvidarla en las pesadillas,

en los dientes bajo la almohada.

Nos tenemos,

tú como ratón recicla- molares,

y yo como pesadilla de mí misma,

los traumas espectrales,

soy una estación que se vuelve polvo,

que regresa a pie hasta la casa,

junto a aves desplumadas,

que se blindan en los ojos,

en las manos,

en la piel que se hace más agua. -